Este año, el Congreso de la Sociedad Castellano-Leonesa de Nefrología nos lleva hasta Valladolid y, aprovechando que el Pisuerga pasa por allí —nunca mejor dicho—, es un buen momento para descubrir qué hay detrás de una de esas expresiones que llevamos toda la vida utilizando.

Porque sí: el Pisuerga pasa realmente por Valladolid. El río atraviesa la ciudad de norte a sur y forma parte de su paisaje y de su historia. Hasta aquí, todo en orden. La cosa se complica cuando intentamos explicar por qué acabamos metiéndolo en conversaciones que no tienen absolutamente nada que ver con ríos.

“Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…” se utiliza precisamente para eso: introducir un tema que guarda poca o ninguna relación con lo que se estaba hablando. Una especie de “ya que estamos…” llevado a su máxima expresión.

¿Y de dónde viene? Aquí empiezan las dudas. Existen varias teorías sobre el nacimiento de la frase, pero ninguna está completamente demostrada. Una de las explicaciones más repetidas nos lleva varios siglos atrás, cuando Valladolid tuvo un importante peso político y llegó a albergar la Corte de Felipe III entre 1601 y 1606. Con el tiempo, la referencia al Pisuerga habría acabado convirtiéndose en una forma irónica de saltar de un asunto a otro.

Lo que sí sabemos es que la expresión ha sobrevivido hasta nuestros días. Tanto, que probablemente el Pisuerga sea uno de los pocos ríos españoles que aparece más veces en una conversación que en una clase de geografía.

Acércate a sus orillas, cruzar alguno de sus puentes y comprobar que sí, efectivamente, el famoso Pisuerga pasa por Valladolid.

Y aprovechando que hablamos de Valladolid… ¿tú también has utilizado alguna vez esta expresión?